El 18 de mayo de este año me llamaron de la secretaría de Traumatología del Hospital Carlos Haya para decirme que el día 22 tendría la intervención,
¡¡¡¡¡¡¡ POR FIN !!!!!!!
Las caras de resignación que reinaron en casa durante
los últimos meses, se tornaron en una
fracción de segundo en caras de alegría e ilusión. Se había terminado la
espera.
Quedaron en llamarme el día 21 para darme los detalles,
y llamaron, vaya si llamaron.
Debido a la
cantidad de urgencias llegadas en esos días, se debía de posponer mi operación
indefinidamente.
Se me comento, que en estos casos se me podría citar
incluso para ingresar el mismo día que me lo notificarán siendo la intervención
al día siguiente.
Mazazo al canto, pero después de tanta espera se
aprende a sacar la parte positiva de las cosas, y pensé, si ya me han llamado,
es que tampoco debería retrasarse mucho más, así que se hizo la bolsa al estilo de “se puede dar a luz en cualquier
momento y habrá que salir pitando” y a volver a esperar.
El día 1 de Junio se recibió la llamada de que el 5 me
operaban.
Las caras en esta ocasión fueron de “pues vale,
YUPIII, pero no me lo creo” así que se continuo en el mismo impás de espera.
El día 4 ingresé. Una vez en la habitación ya me lo
empecé a creer jejeje
Si quiero destacar, que aunque la información que yo deseaba, brillaba por su ausencia. El
trato recibido fue más que excelente, por lo que les estoy muy agradecido a
todo el personal del hospital con el que tuve relación.
Es de bien nacidos ser agradecidos :)
Hablé con la enfermera de la planta por los detalles
de la medicación que estaba tomando, e hice posesión (temporal jeje) de la cama
del hospital.
A partir de las doce de la noche ya no pude ingerir
nada como preparación e intenté descansar cosa que se me hizo cuesta arriba por
razones lógicas…… es un hospital, que narices jejeje
Lo de la mañana siguiente merece un capitulo aparte.
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